Cómo se construye una pieza paso a paso
Un tatuaje personalizado no aparece de golpe. Se va formando. Empieza con una idea y avanza a través de decisiones que le dan forma, sentido y equilibrio en la piel.
Este es el recorrido real.
La idea se pone sobre la mesa
La persona llega con una imagen, una referencia o una sensación. Se habla de lo que importa, de lo que quiere transmitir y de cómo se imagina el tatuaje en su cuerpo. Aquí se recoge información útil para trabajar con claridad.
Se define el marco del diseño
Se decide el tamaño, la orientación y la zona del cuerpo. Estas elecciones marcan cómo se va a leer el tatuaje y cómo se va a integrar con la anatomía. El diseño empieza a tener límites claros.
El diseño toma forma
Con el marco definido, el dibujo se desarrolla. Se ordenan elementos, se ajustan proporciones y se da espacio a lo importante. El diseño se construye para que se entienda bien en la piel y tenga una lectura limpia.
La piel entra en juego
El diseño se prueba sobre el cuerpo. Las curvas, el volumen y el movimiento influyen en cómo se percibe. Se realizan ajustes para que el tatuaje encaje con naturalidad y fluya con la forma corporal.
El diseño se confirma
Antes de tatuar, se revisa todo el conjunto. Idea, forma, tamaño y ubicación funcionan como una sola pieza. En este punto el tatuaje ya está definido.
La sesión de tatuaje
La sesión es la ejecución de todo el trabajo previo. Cada trazo responde a decisiones tomadas antes. El proceso avanza con ritmo y coherencia.
El resultado
El tatuaje se integra en el cuerpo, se reconoce con facilidad y mantiene su presencia con el tiempo. Se siente propio porque ha sido construido paso a paso.
En Sigma Soul trabajamos el tatuaje personalizado de esta manera: con conversación, criterio y decisiones claras desde el inicio. El proceso empieza en el estudio, con la idea y la piel presentes desde el primer momento.