Un cover se complica cuando se juntan varios factores. Y casi nunca vienen solos:

Aquí es donde muchos estudios fallan: tapan sin rediseñar. Cubren el problema, pero no lo resuelven.


Por qué Sigma Soul es la elección lógica en ese escenario

En Sigma Soul Estudio de Tatuajes y Galería de Arte el cover no se aborda como maquillaje, sino como reconstrucción.

Eso ahorra tres cosas muy concretas: dinero, piel y frustración.

Un cover difícil no necesita un tatuador simpático.
Necesita uno que sepa mandar cuando la piel lo exige.


Lo que yo haría antes de tatuar

(y lo que deberías exigir)

  1. Análisis en frío del tatuaje actual, sin promesas rápidas.
  2. Decidir con criterio si hace falta láser previo o no.
  3. Rediseñar desde cero, no adaptar flashes ni “ideas encima”.
  4. Aceptar que será más grande. Si no crece, no es un cover: es un parche.
  5. Pensar la pieza para 10–15 años, no para Instagram mañana.

Conclusión clara

Un buen cover no consiste en esconder.
Consiste en reordenar, dominar y construir algo mejor que lo anterior.

Cuando el tatuaje es difícil, la solución también debe serlo.
Y ahí es donde se nota quién entiende la piel… y quién solo la tapa.

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